1. Define objetivos de negocio, no solo nivel
En empresa, el francés no se aprende en abstracto. El equipo necesita comunicarse mejor con clientes, proveedores, filiales o mercados francófonos.
Por eso conviene traducir el objetivo a acciones concretas: presentar un proyecto, atender llamadas, escribir correos o negociar condiciones.
2. Agrupa por perfil y necesidad
Un directivo, un equipo comercial y un departamento de atención al cliente no necesitan exactamente el mismo programa. Separar perfiles mejora la participación y hace que el vocabulario sea relevante.
3. Usa materiales cercanos al trabajo real
El avance se acelera cuando las clases incluyen ejemplos reales: correos, llamadas, presentaciones, vocabulario técnico y situaciones habituales del sector.
4. Mide progreso con informes claros
Las empresas necesitan saber si la formación avanza. Un seguimiento por participante permite ver asistencia, evolución, puntos fuertes y recomendaciones.
5. Combina modalidad y flexibilidad
Las clases pueden ser in company, en la sede de EI France u online por Teams. Lo importante es que el formato encaje con agenda, ritmo y objetivos del equipo.
Cuando procede, la formación puede gestionarse como bonificable a través de FUNDAE.
